← Volver al blog

Cómo nació yo.griito: enviar tu voz nunca fue tan simple

yo.griito web - pantalla de inicio

Hay ideas que nacen de una frustración concreta. yo.griito nació de una pregunta que nos hacíamos seguido: si Griito puede hacer llamadas masivas con una API, ¿por qué no puede hacerlo cualquier persona desde su navegador, sin saber programar?

La API de Griito es poderosa. Permite crear llamadas, programarlas, rastrear su estado, manejar audio. Pero requiere conocimiento técnico. Requiere autenticación OAuth2, endpoints REST, manejo de tokens. Para un desarrollador es pan de cada día. Para alguien que simplemente quiere enviar un mensaje de voz a 30 personas, es una muralla.

La decisión de hacerlo simple

Nos propusimos construir algo que cualquier persona pudiera usar en menos de un minuto. Sin instalaciones, sin configuraciones complejas. Abrir el navegador, grabar un mensaje y enviarlo. Así de directo.

El resultado fue yo.griito.com: una aplicación web donde grabas tu voz, escribes los números de teléfono y aprietas un botón. Griito se encarga del resto — convierte tu audio, agenda las llamadas y las ejecuta.

Suena simple, pero llegar ahí no lo fue tanto.

Los desafíos que no esperábamos

El primer obstáculo fue el micrófono del navegador. Grabar audio desde Chrome o Safari parece trivial hasta que lo intentas en un teléfono. Los navegadores móviles tienen restricciones de permisos, formatos de audio distintos, y comportamientos que cambian entre versiones. Tuvimos que lidiar con archivos WebM que el servidor necesitaba convertir a MP3 antes de enviarlos a la API.

Después vino el tema de la experiencia en móvil. El botón de grabar se disparaba dos veces en algunos teléfonos por el doble evento de touch. Un bug pequeño que arruinaba toda la experiencia. Lo resolvimos con un sistema de debounce, pero nos enseñó algo importante: en una app así de simple, cada detalle cuenta el doble.

El historial fue otro capítulo. No basta con enviar llamadas — la gente necesita saber qué pasó. ¿Se completó? ¿Falló? ¿Cuánto duró? Construimos un panel con estados en tiempo real, agrupados por envío, con la posibilidad de cancelar llamadas pendientes una por una.

Lo que aprendimos

yo.griito nos confirmó algo que sospechábamos: la voz tiene un poder que el texto no alcanza. Cuando alguien graba un mensaje para sus clientes, para su comunidad, para su familia, hay algo genuino ahí. No es un template. No es un copy-paste. Es su voz, con su tono, su intención.

También aprendimos que la simplicidad es engañosamente difícil. Cada pantalla que sacamos, cada paso que eliminamos del flujo, costó horas de trabajo. Pero el resultado es una herramienta que se explica sola.

Lo que viene

yo.griito web fue el primer paso. Ya estamos trabajando en la versión para iOS, que lleva la experiencia un paso más allá integrando la agenda de contactos del teléfono. Pero esa es otra historia.

Si alguna vez quisiste enviar un mensaje de voz a varias personas sin llamar una por una, yo.griito existe para eso. Porque tu voz merece ser escuchada. 📞

← Volver al blog